Cansada.
Cansada de quienes me hablan sólo de política.
Cansada de quienes ven problemas en todos los lados.
Cansada de quienes quieren ser siempre el centro de atención.
Cansada de quienes dicen no tener suerte en la vida, y no hacen nada para mejorar su situación.
Cansada de quejicas, pesimistas, llorones.
Cansada de quienes ven la vida, la única que tenemos, siempre gris.
Cansada de activistas infatigables.
Cansada de aquellos que se dicen siempre sinceros.
Cansada de quienes siempre dicen no.
Cansada de maleducados, pasotas, de quienes siempre quieren ser neutrales.
Cansada de callar, de aguantar tontadas, de perder energía en chorradas.
Cansada.
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miércoles, 23 de septiembre de 2015
jueves, 21 de mayo de 2015
A veces
A veces, sólo a veces, dan ganas de tirar la toalla.
A veces, sólo a veces, uno se pregunta qué hace en este
mundo.
A veces, sólo a veces, parece que fueras el único ser en la
tierra.
A veces, sólo a veces, la sensación de impotencia es
insoportable.
A veces, sólo a veces, te preguntas de dónde has salido tú,
dónde están los que piensan, sienten, opinan y actúan como tú.
A veces, sólo a veces, la tristeza no te deja ver los
colores.
A veces, sólo a veces, los principios éticos y el sentido
común parecen cosas de otro planeta.
A veces, sólo a veces, es complicado, muy complicado,
mantener tus principios.
A veces, sólo a veces, pareciera que lo ignoras
absolutamente todo, que no has aprendido nada a lo largo de toda tu vida.
A veces, sólo a veces, el mundo se convierte en un pozo oscuro
del que es díficil salir.
Por suerte, muchas, muchas veces, hay manos tendidas, hay
abrazos, hay sonrisas, hay besos, hay amor y hay amistad para iluminar de nuevo
ese mundo. Sólo hay que mantener los ojos abiertos para reconocerlos y saber
aceptarlos.
Que los “a veces” no dominen a las “muchas veces”.
¡Feliz semana!
martes, 10 de marzo de 2015
Cambios, cambios, cambios
Lo único constante en la vida es el cambio. Y en algunos
momentos, como ahora, el ser plenamente consciente de ello es un fastidio.
Porque hay cambios inesperados, que no los ves venir, suceden y ya está. Es
así, hay que asumirlo, es la vida, que nos da sorpresas de muchos colores. Y ahí radica parte de la riqueza de la vida.
Pero hay otras modificaciones, que las ves llegar, que
incluso las has propiciado de alguna manera, pero que no se desarrollan hacía
donde tu imaginabas y ves el camino que van a seguir por su propia inercia y no
puedes hacer nada para modificarlo (porque son asuntos ajenos a tu incumbencia
o a tu ámbito de actuación) y sólo te
queda esperar que el final no sea el que tú has previsto. Sólo puedes confiar
en el cambio constante que modifique ese futuro que no te resulta cómodo,
fácil o agradable. Y cuando te das
cuenta de que no puedes hacer absolutamente nada, sino esperar, confiar, eso es
un fastidio.
En esos momentos me gustaría tener una máquina del tiempo,
no para modificar nada, porque los cambios vitales son siempre imprevisibles,
sino para detener el tiempo, justo en ese espacio temporal en el que todo
está “aparentemente” bien, en el que no eres consciente de lo que vendrá
detrás, en ese momento en el que la
ignorancia te proporciona la felicidad que necesitas.
martes, 11 de junio de 2013
¿Y tú qué quieres ser de mayor?
Hoy un video para pensar un poquito y acordarnos de disfrutar todos los buenos momentos de la vida.
Pequeño
Pequeño
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