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jueves, 21 de mayo de 2015

A veces




A veces, sólo a veces, dan ganas de tirar la toalla.
A veces, sólo a veces, uno se pregunta qué hace en este mundo.
A veces, sólo a veces, parece que fueras el único ser en la tierra.
A veces, sólo a veces, la sensación de impotencia es insoportable.
A veces, sólo a veces, te preguntas de dónde has salido tú, dónde están los que piensan, sienten, opinan y actúan como tú.
A veces, sólo a veces, la tristeza no te deja ver los colores.
A veces, sólo a veces, los principios éticos y el sentido común parecen cosas de otro planeta.
A veces, sólo a veces, es complicado, muy complicado, mantener tus principios.
A veces, sólo a veces, pareciera que lo ignoras absolutamente todo, que no has aprendido nada a lo largo de toda tu vida.
A veces, sólo a veces, el mundo se convierte en un pozo oscuro del que es díficil salir.

Por suerte, muchas, muchas veces, hay manos tendidas, hay abrazos, hay sonrisas, hay besos, hay amor y hay amistad para iluminar de nuevo ese mundo. Sólo hay que mantener los ojos abiertos para reconocerlos y saber aceptarlos. 

Que los “a veces” no dominen a las “muchas veces”.

¡Feliz semana!

martes, 27 de enero de 2015

Complicidad



¿Sois cómplices?
Llevo un tiempo fijándome en todas las pequeñas e insignificantes complicidades que comparto con mucha gente, me hacen mucha gracia. Me divierte pensar que con cada persona de mi entorno más cercano comparto un signo de complicidad, un diminuto secreto que el resto desconoce. No estoy hablando de confidencias o secretos recibidos como tales. 
Me refiero por ejemplo a esa palabra que usas con tu pareja, que para vosotros tiene un significado especial, oculto al resto de los mortales. Un tipo de complicidad que existe también con amigos, con compañeros de trabajo, con tus hijos, hermanos… Esa mirada al techo que compartes con tu cuñada, cuando tu suegro dice algo en concreto; ese apodo cariñoso que sólo tú dedicas a tu mejor amigo; esa palabra que tu madre siempre usaba con un significado diferente al suyo y que seguis empleando todos los hermanos; esa expresión propia de tu cuadrilla que automáticamente os lleva a anécdotas pasadas y revividas mil veces y que significa, de alguna manera, tu pertenencia al grupo; esas palabras pronunciadas por abuelas de forma tan distinta al original que se quedan como vocablos propios de la familia; abreviaturas, expresiones acortadas o modificadas que sólo tienen sentido para la persona que las recibe…
¿Os parece una tontada? Tal vez lo sea, pero os propongo un sencillo ejercicio, fijaos durante unos días, buscad ese tipo de complicidades y veréis como estamos conectados por pequeños detalles, guiños, gestos insignificantes, que, de alguna manera extraña, nos acercan a los demás.

¡Feliz día!

lunes, 12 de enero de 2015

La importancia de las cosas

Sé que me pongo muy pesada, pero es tan importante valorar las cosas fundamentales de la vida y tener claro cuáles son.
Este fin de semana he visto dos vídeos que me han dado qué pensar, tal vez porque tengo personas cerca que han estado hospitalizadas recientemente, tal vez porque soy muy sensible al tema del cáncer por mi historia familiar... o tal vez porque creo que ahora estamos peor preparados para enfrentarnos a la muerte que nuestros abuelos y bisabuelos que la asumían como parte de la vida. Es díficil, pero también es esencial ¿no os parece? Y la vida es tan corta, tan rápida y puede cambiar tanto en un segundo...
¡Qué trascendental me he puesto! Pero me parece que es necesario, tantas veces, pararse a pensar.

El primero de los vídeos son las diferentes respuestas que damos a la pregunta ¿qué nos haría felices? cuando estamos sanos o cuando nos falta la salud.  ¿Qué nos hace felices?

El otro habla sobre la muerte y la vida, en una historia sin palabras, con unos muñecos de lana que lo dicen absolutamente todo.     La vida

Creo que son buenos videos, que a mí me sirven aunque sea simplemente para dejar de dar importancia a tonterías como unos juguetes fuera de sitio, la elección del sitio para ir a comer o el bolso que nos gusta en las rebajas, porque los grandes momentos de la vida son muchas veces, pequeños momentos de felicidad y es importante disfrutarlos y que no queden perdidos en nuestra rutina cotidiana.

¡Feliz semana!





jueves, 8 de enero de 2015

De vuelta a la rutina

Ya hemos vuelto a la rutina, atrás han quedado esos días largos de juegos en casa, reuniones con los amigos de los peques (nuestra vida social en esta fase queda siempre en segundo lugar y se reduce bastante), fiestas, familia, teatros, regalos, cine, cabalgatas...

Han sido unas vacaciones largas y muy aprovechadas en la calle, así que, a diferencia de otros años, no hemos hecho manualidades que poder mostraros por aquí, pero todo se andará, al menos en el norte quedan todavía muuchas tardes de invierno.

Por cierto ¡Feliz año! ¿Tenéis una lista enorme de propósitos, de esas que nunca cumplimos? Yo me he planteado continuar con mi objetivo de este año, que ya os conté en septiembre, yo empiezo con el curso escolar, y que de momento me va funcionando. Vivir de forma más pausada, prestando más atención a esos pequeños momentos que hacen nuestra vida feliz. Centrarme más en los momentos positivos y dejar atrás en lo posible toda la negatividad que a veces nos rodea.

No hay más propósitos que no cumpliré, pero si hay algunas intenciones y algunos retos personales que os contaré si llego a cumplirlos, je, je...

Una mini aventura que he comenzado y que me está gustando es el reto 365 que consiste en publicar una foto en instagram cada día del año. De momento lo llevo bien y lo que me atrae es que me obliga a buscar algo que defina mi jornada, que me llame la atención, que me guste cada día y eso me hace salirme un poco de las cosas cotidianas y está bien. Espero que siga siendo un reto y no se transforme en rutina más, os iré contando. ¿Alguien más se anima?

Y nada más, que no tengo hoy más que contar, que volveré por aquí con asiduidad y que espero encontraros ahí, al otro lado.

¡Feliz día!

miércoles, 12 de noviembre de 2014

De valores y empatía

¿Cómo queremos que sean nuestros hijos en un futuro? Queremos prepararles para un futuro laboral del que desconocemos casi todo. Nuestros hijos trabajarán en puestos que hoy en día ni siquiera existen, algunos de los cuales no podemos ni imaginarlos. ¿Cómo saber qué les va a venir bien en un mundo diferente?

Al final, mi conclusión es que les van a ir bien una serie de cosas que siempre, siempre, desde que los seres humanos poblamos la tierra han funcionado. Valores como la capacidad de adaptación, la creatividad, el esfuerzo, la inteligencia emocional, la solidaridad y la empatía.

Y muchas de estas cosas de momento no se aprenden en la escuela. ¿O sí?

Os dejo con este interesante artículo sobre la empatía.

Por qué quiero que mis hijas aprendan empatia en vez de chino

¿Qué os parece a vosotros?

¡Feliz día!

martes, 4 de febrero de 2014

De las cartas al whatsapp



Cualquiera que me conozca sabe que nunca he sido contraria a las nuevas tecnologías, Las uso, con cabeza creo, y defiendo una utilización lógica de las mismas. Estoy presente en varias redes sociales y veo clara su utilidad en marketing o para mantener y crear contactos.

Sin embargo, es cierto que vamos cambiando modos y usos de hacer las cosas. 
De adolescente y de joven me encantaba recibir y escribir larguísimas cartas que todavía hoy conservo entre mis recuerdos más queridos.

Añoro esas eternas conversaciones de teléfono, tirada en un rincón del dormitorio de mis padres, charlando de la mar y los peces con mis mejores amigos (y la bronca cuando llegaba la factura, je, je…)

Las cartas fueron sustituidas por mails, que si bien no recibo con tanta ilusión, me siguen gustando. Digamos que son sólo cartas más rápidas y modernas. Todavía permiten esa relectura de frases mientras preparas la respuesta.

Y por suerte, hasta la fecha, esas llamadas eternas se mantienen con algunas personas aunque con menos frecuencia, obviamente.
.
Pero llegó el whatsapp y, poco a poco, la cosa ha ido cambiando hacia conversaciones mínimas. Me di cuenta este sábado, cumpleaños de un amigo muy querido, a quien hace mucho que no veo. Me acordé de par de mañana y le envié un whatsapp, contestó, intercambiamos un par de frases y nos despedimos. Y en ese momento, fui consciente de que hace dos o tres años, el cumpleaños hubiera sido el motivo de charlar durante un rato; de recuperar el tiempo que las obligaciones del día a día nos roban…

Y lo mismo con otra persona, que hasta hace bien poco no tenía whatsapp. Los mails nos permitían explayarnos algo más, contar algo de nosotras mismas, enriquecer el contacto. Ahora con los mensajes telefónicos incluimos un emoticono (os he dicho ya cómo los odio y que no soy capaz de interpretar las caritas?) para expresar la tristeza, el ánimo, la alegría y nos damos por satisfechos.Sustituimos diez minutos de charla por tres frases escritas con rápidez mientras hacemos otra cosa. 

Así que estoy empezando a pensar que, pese a lo dicho en el primer párrafo, no estoy utilizando las tecnologías con la cabeza suficiente.
 Y vosotros qué pensáis? Estoy dando importancia a algo que no la tiene? Me tomaréis por loca si vuelvo a retomar el correo postal? Existe todavía para algo más que recibir los paquetes de las cosas que compramos...a través de la red? :))

jueves, 26 de septiembre de 2013

Amistades

Hoy comparto con vosotros esta cita de Plutarco que me envió ayer una amiga, como regalo de cumple, a mí me encantó y por eso os la traigo.

"La amistad es animal de compañía, no de rebaño"
Pues eso, ¡Feliz día!

jueves, 12 de septiembre de 2013

Lo que dan qué pensar unas pochas

Es increíble cómo sin darnos cuenta perdemos cosas y no me refiero a cosas materiales, que también, sino a pequeñas actividades, gestos, historias… que antes eran habituales y que van desapareciendo. Ayer pensaba en esto mientras mis pequeños, muy sorprendidos por la novedad, se dedicaban a pelar unas pochas.
Actividad que yo recuerdo habitual en mi infancia, sentada al lado de mi abuela, y que a Princesa y Pirata les resultó extrañísima, porque no lo habían visto nunca.

Y es que la vida cambia totalmente y a una rapidez de vértigo y lo que hace 20 años pasaba en cualquier casa, hoy resulta raro en la mayoría. Nuestras madres limpiaban las verduras a diario, pero ahora no sabemos cómo limpiar un cardo o una borraja porque las compramos limpias, preparadas para usar.

Hemos tenido el microondas estropeado unos días y calentar la leche en el cazo a Princesa le parecía del siglo XIX. “Anda papi, pero cómo vamos a calentar la leche en la sartén?”. Es curioso comprobar cómo en veinte años de diferencia, vivimos mundos totalmente diferentes.

Pasamos un rato muy entretenidos con las pochas, respondiendo a mil preguntas de Pirata (de dónde vienen, cómo es la planta, dónde hay, por qué no vienen cinco en todas?...), que me hizo pensar ¿no iremos demasiado rápido?

jueves, 20 de junio de 2013

Aprender a desconectar

Después de un fin de semana fantástico y muy relajado, mi impresión era que la semana iba a continuar así. Y de repente, todo empezó a torcerse y el martes se convirtió en un sucedido de acontecimientos desagradables, que, obviamente no os voy a contar aquí. Sin embargo, eso me ha hecho pensar, porque hace un tiempo, cuando Princesa y Pirata no estaban, me hubiera costado mucho más, infinitamente más, desconectar de todo. Sin embargo, fue encontrarlos a la salida del cole, tan contentos porque habían tenido unas notas estupendas, porque tenían la fiesta fin de curso, porque comienzan sus vacaciones... que fue magia, y a pesar de la lluvía que caía torrencialmente, el sol comenzó a brillar de nuevo y pasamos una tarde estupenda la verdad. Ver sus caritas sonrientes me hace olvidar todo lo negativo y así tiene que ser.
No permitáis que las cosas tontas os roben momentos de disfrute, dejadlas aparcadas a un lado, saltad por encima, aprended a desconectar, no adelantéis acontecimientos y disfrutad todo lo que podáis.
¡Ah! y gracias a los de siempre, por estar ahí, como siempre.
¡Feliz día!

martes, 11 de junio de 2013

sábado, 1 de junio de 2013

La propia exigencia

Viernes, ultima hora en el trabajo, después de una semana durilla y un momento complicado. Terminé un proyecto de manera rápida y,aunque no estaba convencida del todo, decidí dejarlo tal cual estaba. Poco después trabajando en la continuación de lo mismo, un amigo lo vio y comentó sorprendido que eso no estaba a mi nivel. Y era totalmente cierto y llevo todo el finde pensando en las modificaciones que le haré el lunes para que sea como debe ser. Qué bueno es que nos hagan ver estas cosas, en esos momentos en los que el cansancio o la pereza nos alejan de nuestras propias exigencias. Gracias, mil gracias. (bv). Voy a continuar pensando....



jueves, 25 de abril de 2013

Cosas que pasan

Desde que escribo este blog me sucede una cosa curiosa.  Ocurre que alguien me comenta algo como si yo se lo hubiera contado y yo sorprendida, me quedo pensando  “¿Y cuándo le he contado yo esto? “ Y resulta que lo ha leído aquí. 
 Me pasa entonces  que creo que la gente me conoce mejor de lo que yo les conozco a ellos. Por ejemplo, tengo conocidas de las que ignoro si cocinan o no y ellas me dicen: Tu hacías unas empanadillas especiales ¿ no? Y yo ojiplática (sé que no existe esta palabra pero como describe muy bien la situación, espero que permitáis la licencia)…
Y antes esto me pasaba, como seguro os pasará a muchas de vosotras, cuando Pirata o Princesa habían hablado más de la cuenta; ya sabéis, esos secretillos familiares que compartimos sin nosotras quererlo con vecinos, profesores, compañeros de trabajo o mamis de los amigos de nuestros hijos. Ahora, sin embargo,  no puedo achacarlo todo a eso porque yo misma cuento las cosas en el blog. Lo cierto es que no son cosas trascendentales, que intento que sea una versión positiva de mi día a día, procurando que los malos ratos, las cosas negativas no aparezcan, que bastante tiempo nos quitan ya. 

Y en esa situación extraña me hallo, volviéndome loquilla intentando recordar qué cosas he contado en persona y cuáles en el blog. Aunque debo reconocer que no tiene mayor importancia puesto que cuento con un público muy reducido, muy cercano y muy querido ;)

jueves, 21 de marzo de 2013

Alegrias cotidianas

Es cierto que no todos los días son buenos pero
hay algo bueno en cada día.
Estoy segura de que esto es así, el problema es que, muchas veces, no nos damos cuenta.
¿Cuáles son esas pequeñas alegrías,
las que os arreglan el día?
 Os cuento varias de las mías, algunas son muy, muy simples, pero a mí me funcionan.
Las carcajadas de Pirata, esas risas todavía de bebé, que le salen desde dentro del alma.

Que Aitá acabe de trabajar antes de lo esperado, ese rato todos juntos es como tener vacaciones.

Que la toalla con la que me seco siga oliendo a suavizante.

Empezar un libro y que me gusten los primeros capítulos, me encanta tener algo interesante que leer.

Una llamada inesperada, la visita de una amiga, un whatsapp de uno de esos amigotes a los que tengo muy lejos o un mail de otros a los que tengo más cerca.

Hacer cualquier manualidad con Princesa, las disfruta tantísimo que es un gusto pasar ese tiempo con ella.

Un beso, un abrazo espontáneo, de cualquiera de mis tres compis de piso.

Que Pirata lea tres o cuatro palabras, una frase corta,  en el cuento que leemos juntos, se hace mayor tan rápido…

Ver a Princesa y a Pirata jugar juntos, inventando reglas, canciones, escondites y riéndose a carcajadas.

Recibir en el correo algo que no sean facturas o propaganda, aunque sólo sea la agenda cultural de ese mes, ya me hace ilusión, imaginad cuando llega una carta de un amigo, un paquete que estaba esperando, una revista...

Que brille el sol, aunque haga mucho frío, pero esa luz, es vital, me da energía.

Hay tantas cosas, muchas, muchas más, tan sólo hay que fijarse en ellas y valorarlas cuando suceden. ¡Feliz día!