lunes, 23 de noviembre de 2015

Cómo fastidiar una fiesta sorpresa, que tu mismo habías organizado



Este fin de semana pasado una amiga cumplía 60 años, una edad que merece, sin duda, una celebración. Así que me puse a organizarle una comida sorpresa, con esa gente, que yo sabía que le haría ilusión encontrar.  



Todo estaba organizado, globos comprados, restaurante, regalos... cuando ultimando los avisos a los invitados, mis dedos gordos se equivocan de letra en el whatsapp y le mando un mensaje con todos los datos y con el letrero “Cumple sorpresa” seguido de su nombre ¡a la homenajeada!

¡Aggg!¿Se puede meter más la pata?¿Se puede ser más torpe?  En fin, que gracias a las casualidades sólo sospechó una parte y la otra, la verdadera sorpresa, llegó a buen puerto.

Creo que ha sido una de las veces que más me he enfadado conmigo misma, porque hice exactamente lo que les digo a mis fieras que no hagan, hacer dos o tres cosas a la vez y claro así no se puede.

No hay más excusas que mi incompetencia y eso me puso realmente de mal humor. Por suerte tengo siempre gente con la que desahogarme y que rápidamente me ayudaron a encaminar de nuevo todo.

La celebración fue finalmente un éxito, a pesar de haber comenzado con un traspiés  y pasamos un rato estupendo. La homenajeada disfrutó y después de todo, el fallo no fue tan grave. Así que he decidido ser magnánima y perdonarme a mi misma.

¿Y a vosotros, os ha pasado alguna vez meter así la pata?¿Pudisteis solucionarlo?

lunes, 16 de noviembre de 2015

13.11.2015



Tristeza infinita.

Impotencia.

Locura.

Desesperación.

Irracionalidad.

Desesperanza.

Ninguna idea vale el precio de una vida, porque la vida es, hasta que se demuestre lo contrario, lo único que tenemos y nadie, en nombre de ninguna causa, tiene derecho a robarle la vida a otra persona.

¿Qué mundo estamos dejando a nuestros hijos? ¿Qué les espera? ¿Cómo prepararles para que por fin se abra camino la solidaridad, el respeto, la comunicación, la ayuda, la participación, la escucha, la esperanza? ¿Conocerán un momento en que la humanidad de verdad camine junta? En toda la existencia de la raza humana esto no ha sucedido, ¿debemos asumir que es imposible o seguir trabajando para dar pasos hacia esa meta?

Evidentemente no tengo las respuestas ¿alguien puede tenerlas? Pero una cosa sí tengo muy clara, me niego a dejarme llevar por el miedo; me niego a transmitir a mis hijos el terror.
Porque el miedo nos paraliza, nos entorpece, nos hace perder la perspectiva de las cosas. Es cierto que la perspectiva no es, en estos momentos, muy positiva. Pero dejarnos llevar por el pánico, la venganza, las ideas radicales, no es la solución.

¿Qué nos queda a los de a pie, a quienes vivimos una vida sencilla, sin tomar decisiones que afectan a miles de personas? No lo sé, pero intuyo que hay que seguir, continuar viviendo, amando, bailando, comiendo, jugando, aprendiendo, gozando, llorando, disfrutando, tratando de ser día a día mejores personas porque no hay más, no hay otra, sólo hay una vida y pasarla temblando encerrados en nuestras guaridas no es vivir.

jueves, 5 de noviembre de 2015

#unratitoparamamá


Zumba time #unratitoparamamá


¡Qué difícil es, en el día a día, encontrar un ratito para nosotras mismas! Y sin embargo, qué necesario.

Entre los trabajos, la casa, las extraescolares y las montañas de deberes… ¿cuándo buscamos un ratito para nosotras? No me refiero a un día de spa, relax, comida con amigas… que sería lo ideal y que es imprescindible de vez en cuando. Yo busco esa horita, esos 30, 15 minutos que sean sólo para mi. Un microespacio, como yo lo llamo, para desconectar de todo, para ir a la compra sin niños, leer con tranquilidad, cocinar esa receta que guardaste hace tiempo, pintarte las uñas, hablar por teléfono con una amiga sin interrupciones, ir a la pelu…

Me parece importante, esforzarse para encontrar cada día ese mini rato para una misma. Y para recordármelo he creado en instagram (red a la que cada vez estoy más enganchada) el hashtag #unratitoparamamá que podéis usar para etiquetar vuestros momentos. Con este hashtag etiquetaré las fotos que se refieran a los ratos logrados para nosotras mismas.

¿Alguien se anima?Os veo en instagram!

martes, 3 de noviembre de 2015

Enfadada con el mundo



Si sois lectores de blogs, de esos que llaman life style, de blogs de maternidad, manualidades y fotografía, habréis llegado como yo a la conclusión de que sus autores tienen vidas super felices, donde ningún nubarrón empaña ese espectacular cielo soleado, ja, ja
Sé que esto no es así, yo misma intento no contar mis miserias y problemas en el blog, porque como es algo que hago para disfrutar, no me gusta recordar lo negativo.




Sin embargo, hoy estoy enfadada, muy enfadada con el mundo. Y no tengo ni idea de porqué me siento así. ¿Os pasa alguna vez? He llegado a la conclusión de que estoy en mi derecho y a modo de terapia voy a hacer un listado de cosas insoportables, con las que pierdo fácilmente la paciencia. Os las dejo por aquí por si coincidimos en alguna.

1.- La coletilla, “un segundito, un segundito” cuando el que la dice no tiene ni idea de cómo solucionar el problema que le has planteado y tú lo sabes  desde el principio.
2.- Esas personas que te dan su opinión cuando tú no la has preguntado. “No deberías vestirte de colores tan oscuros…” (ni tú llevar ese pelo entre amarillo y verde, pero yo guardo silencio, tu verás)
3.- Esas gentes que si tú comentas que te duele un poco la cabeza se ponen en el drama en un nanosegundo y te vas del café convencida de tener una enfermedad terminal
4.- Las que quitan importancia a todo lo que te pasa porque lo suyo es siempre peor, más grave, más terrible
5.- La gente negativa, que tiene un no siempre por respuesta.
6.- Las personas que se dicen tus amigas pero siempre eres tú la que llama, escribe, la que tira del carro… y cuando decides desaparecer una temporada, encima te lo reprochan.
7.- Las personas incapaces de hacer cualquier cosa por pura generosidad, las que buscan el rendimiento a todo y se sorprenden cuando tú no lo haces.
8.- Esas personas que se creen poseedoras de la verdad absoluta sobre todos los temas, convencidas de que el mundo es blanco o negro.

Y podría seguir, con el humor de hoy llenaría tres hojas enteras, pero como terapia creo que es suficiente. Ahora un ratito al gimnasio y como nueva. 

Gracias por la paciencia!

jueves, 29 de octubre de 2015

Música para el alma

Para sentiros enérgicos, llenos de buen rollo, energía y cantar a gritos bajo la ducha. Por cierto, alguien que pueda explicarme por qué en la ducha suenan mejor nuestras "afinadas y melodiosas" vocecillas? :)

martes, 27 de octubre de 2015

Regalar algo hecho por ti mismo



De pequeña aprendí a tejer con ganchillo y con dos agujas de la mano de mi madre y de mi abuela, que se empeñaron en enseñarme para que aprobara por fin la asignatura de labor en el cole. Asignatura que consistía, al menos para mí, en intentar hacer el pespunte correctamente, sufrir para hacer un desastre, volver a casa fustrada y llevarlo a la semana siguiente perfectamente hecho por mi madre. Conclusión, la costura no me atrae ni un poco. Soluciono dobladillos a base de tela adhesiva y amigas generosas que se prestan a echarme una mano.
Pero tejer me gusta, me relaja sentarme en el sofá al finalizar el día y tener algo entre manos mientras charlo con mi compi o vemos una peli. Cuellos, gorros, bufandas, alguna alfombra y últimamente mantas para el sofá.
Hice un par para casa, que son las más solicitadas y las que siempre desaparecen en los cuartos de mis dos fierecillas y me planteé regalarlas. Superé mis vergüenzas, mi miedo a que otras personas no aprecien mi trabajo y me puse a ello.
Estos días he regalado dos de ellas a dos amigas que, por diferentes motivos, se las merecían. Llevan mucho trabajo, muchas horas, por lo que no es un detallito que quiera ni pueda tener con cualquiera.
Y me siento muy feliz, muy agradecida de la buena acogida que han tenido en ambos casos.
¡Qué gusto da regalar algo hecho por ti mismo! Es algo más que dedicar tiempo a elegir el regalo perfecto, es poner algo de ti, mucho de tu esfuerzo, de tu tiempo y dedicación, es un placer.
Y he disfrutado cada momento, eligiendo las lanas más adecuadas al color de sus salones, calculando los puntos y el número de ovillos, rematando, preparando etiquetas, envoltorio y momento de entrega…
Y esto es lo que quería contaros hoy. ¿Regaláis cosas hechas por vosotros?